domingo, 23 de septiembre de 2012

Postales desde Ciudad Humedad.
¿Qué es este sonido que escuchan
los jóvenes tucumanos?

Este articulo fue escrito por Amadeo Gandolfo y publicado en el sitio www.global-art.com, parece que en 2007. Algunos años mas tarde se reciclo para la revista La Imberbe. Es un excelente pantallazo de lo que fue, y sigue siendo, la escena indie pop/punk tucumana.

Vivir en San Miguel de Tucumán siempre va a ser un bajón. Calles destrozadas, cielos llenos de tierra, clima húmedo, muchos policías, marejadas de gente apretujada en el centro, lejos de todo, con la conciencia de ser una provincia de segunda.
Pero, como nos enseña la ciencia, el aislamiento genera especialización. Como tenaces tortugas Galápagos, un puñado de personas evolucionaron haciendo música para pasar los largos días de verano (y de invierno, y de otoño, y de primavera). Porque, ¿cómo explicarlo?, casi estoy agradecido de vivir en San Miguel de Tucumán. Y todo gracias a ese puñado de bandas que vale la pena escuchar. No son muchas, claro. Pero han logrado generar un circuito minúsculo de gente afín, una suerte de “escena” (aunque esa palabra sea tan superficial). Todo mediante recitales en casas de amigos, bares de mala muerte y el ocasional evento de mayor tamaño (hace 20 días: Daniel Melero). Se pueden mencionar: Monoambiente, Michael Stuart, Max y Lowrey, Patricio Garcia, Roquenzo. Pero ya volveremos a ellos.

Hay una cara más visible de esta ciudad en los últimos tiempos, y que tiene que ver con otra faceta de vivir en San Miguel de Tucumán. Como cantaban Lou Reed y John Cale: “hay un solo uso para un pueblo pequeño / lo odias y sabes que te vas a tener que ir”. Y así, muchos de los que componían la “escena pop” tucumana se mudaron hace ya varios años a Buenos Aires. De todos estos, el que más notoriedad ha ganado en los últimos tiempos es Juan Diosque. Pero el caso de Klemm también merece atención.

Pero antes de hablar de ellos y continuar hay que entender las razones de una diferencia. Todos los grupos que he nombrado arriba son parte de un colectivo difuso que se conoce como “pop tucumano”. ¿Qué es el pop tucumano? Bueno, es difícil de precisar pero podemos dar algunas aproximaciones: un grupo de personas entre 20 y 30 años que a primera vista uno diría que son indies, es lo que nos dice un examen superficial. Yo prefiero pensar que lo que los diferencia dentro del empobrecido panorama musical de la provincia es su fe en la canción, por sobre todas las cosas, por sobre la capacidad de experimentar o sus influencias, eso es lo que reluce. Lo interesante de los últimos tiempos es que se han desarrollado compositores muy personales, con grandes canciones. Y toda relación con el indie norteamericano se acaba muy rápidamente cuando uno vé que no hay mimesis, que es muy difícil trazar influencias precisas. Y que esas influencias están además distorsionadas por una precariedad, tensión y tranquilidad que solo pueden ser tucumanas. Porque son características muy propias de una ciudad calurosa y malhumorada, pequeña y sofocante, donde la gente oscila entre la crispación y el reviente continuamente. Y en la cual las dificultades para grabar y producir un disco, conseguir instrumentos, armar y sostener bandas son muy patentes.

Todo eso produce una lente a través del cual se filtra una visión particular de la canción pop que podría ser lo único que unifica a estos grupos. Una mezcla de optimismo y tristeza. La preocupación lírica por los pequeños detalles. Y sobre todo canciones, estribillos y guitarras.
Para hablar un poco sobre la historia del pop tucumano hay que entender dos cosas:
a) La volatilidad de las bandas: si bien existen casos de bandas longevas (Los Chicles, Estación Experimental, ahora el Monoambiente) en general las cosas suceden demasiado rápido y por cada proyecto que concreta un disco hay tres que no llegan a nada. Sin embargo esto tiene un corolario:
b) El mantenimiento del personal: que tiene que ver con lo pequeño de la escena. Muchas personas vienen haciendo canciones hace años, a lo largo de diferentes bandas de suertes dispares. Típico de pueblo pequeño: somos los mismos de siempre y podes observar la carrera de un compositor a lo largo de varios años.
Ahora, si hay que buscar un año de inicio este probablemente sea 1995. En ese año se forman Los Chicles y Estación Experimental. Al poco tiempo se les uniría Personality Crisis. En un principio, claramente no existía algo que se conociese como pop. Y la verdad es que la etiqueta “pop tucumano” es una etiqueta mas bien por descarte. En
Tucumán lo que existe es el “rock tucumano”, versión en miniatura del rock nacional, bolsa de gatos indistintos en la cual lo que abunda es la mediocridad y apropiación de formulas gastadísimas del rock nacional y mundial. En un principio estos grupos se movían dentro de ese territorio, por necesidad en parte y por lazos en común. Pero con el paso del tiempo una identidad definida termino surgiendo. Esto tiene que ver en parte con los momentos en los que hubo una suficiente cantidad de bandas como para generar espacios propios, como con el paso del tiempo, que incorporo nuevas personas a la escena que fueron reforzando conscientemente la identidad “pop”.

Los Chicles, por su capacidad compositiva y el tamaño de su obra se han convertido en las leyendas de la escena. Es la banda que todos escuchamos obsesivamente y cuyas canciones extrañamos. Y no es para menos, ya que hacia el final de su vida eran una maquina de hacer hits que mezclaba perfectamente una obsesión por el rock and roll mas clásico y los Beatles con bases de batería dignas de un adicto al crack. Además sus letras reflejan el aburrimiento y la sensación de falta de alternativas de Tucumán a la perfección. Como no sentirse identificado con un grupo que canta algo como “Tardes de te / viendo cable / son lo mejor / de CCC” (CCC es una empresa de cable).

Estación Experimental son nuestros Planetas, en el mejor sentido. Lamentablemente, sin nada de lo prolífico. Y cruzados con Steppenwolf. Una banda que existe hace más de 10 años con un solo disco editado, caracterizada por sus paredes de guitarras y sus canciones eufóricas, sensibles y ruidosas. Y por Jorge Piñero, claro, su gloriosamente borracho cantante, capaz de abandonar el micrófono durante 5 minutos dejando que la banda extienda el tema a gusto y placer. Y luego volver y continuar como si nada.

Personality Crisis tenían un linaje más cercano: Sonic Youth era sin duda su modelo. Mucho anteriores a mi época, en un momento uno de sus integrantes me dijo: “Solíamos hacer recitales caóticos y luego irnos a tomar Coca Cola”. Sin embargo y a pesar de que la influencia de la Juventud Sónica se nota bastante, lo poco que dejaron grabado suena refrescante, con un ojo siempre puesto en la melodía y sobre todo despreocupado. Como si pensaran que nadie lo fuese a escuchar nunca. Aquí toco la batería Juan Diosque durante un tiempo.

De esas tres bandas surgiría lo que ahora se considera “pop tucumano”. No tengo una teoría concluyente de porque “pop” y no “indie” o “low fi” o cualquiera de esas denominaciones. Yo creo que frente a la agresividad macho y chata del “rock tucumano”, “pop” sonaba apropiadamente contrario, además de tener un tono más universal y, paradójicamente, una persuasiva opacidad. ¿El pop de la radio, el pop de Yo La Tengo, el pop de Motown? No se, quizás todos.

Para alrededor del 99 / 2000 ya existían otras bandas como Norman Bates (donde cantaba el Chueco Ferrer, de Klemm, y que contaba con canciones melancólicas y geniales), Gibré (muy lindo grupo de pop), Aguamiel (canciones electrónicas y collages musicales) que permitían que se organicen fechas y ciclos “Pop”. Además, a finales de 2000 / principios de 2001, se abre en Tucumán “Velvet”, un bar minúsculo cuyo administrador mas longevo fue Jorge Piñero de Estación. Allí se realizaron muchos recitales y se generó un primer polo de concentración para la minúscula escena. Asimismo, este fue el año en que Los Chicles sacaron su mejor disco, homónimo, cuyas canciones inmediatamente se volvieron himnos. Personality Crisis se había separado, pero Juan Diosque comenzaba su derrotero solista.

El 2002 trajo la separación de Los Chicles, el cierre de Velvet y la formación de las Águilas Panamericanas de Oro. En las Águilas participaba Patricio García, de Los Chicles, junto con un grupo de músicos originalísimos e idiosincrásicos.
Probablemente uno de los mejores proyectos que dio Tucumán, es una lastima que no hayan dejado nada grabado. Una banda de improvisación, con predominante uso de elementos electrónicos (que variaban: habia recitales con guitarras y clarinete, otro todo con teclados, otro solo con bandeja y piano, etc), capaces de llegar a una tocada vestidos con una remera encadenada que los unía a todos, de tocar sets devastadores de noise durante hora y media o de hacer covers de canciones de Elvis y Stephin Merritt. Durante un tiempo su política oficial era “hacer un show por año”. Cosa que se cumplió hasta el 2005, momento en el que dejaron de existir.
Los Chicles, mientras tanto, dejaron un disco doble casi terminado que nunca ha sido editado. Sin embargo, circula de mano en mano en discos genéricos y es una de las mejores cosas que se pueden escuchar en esta tierra, una combinación de hits increíbles y canciones realmente tristes que demuestra un estilo completamente personal, como un Frankenstein de melancolía y maquinas de ritmo.

Luego de su separación Patricio García sacó un disco solista íntimo y hermoso llamado “La Magia” y lo presentó durante un año con “su Orquesta Osos”. Grupo de corta vida, que sin embargo cuenta con el merito de haber fantaseado con un disco llamado “Pederasta!”. Asimismo, este año es de notar por ser el que produjo el único disco de Estación Experimental.

La segunda generación de bandas del pop tucumano (con muchos miembros de grupos anteriores) llegaría recién en el 2004: los Melocotons, Nadando Croll y Comando Peluchengue. Lo mas interesante de estos grupos son los compositores que dejarían: los Melocotons a Maxi Farber y Agustín Goytia, Nadando Croll a Juan Cruz Palacio y Comando a Bruno Masino (todos terminarían componiendo para el Monoambiente). En cuanto al sonido, la mejor de estas bandas era sin dudas los Melocotons. Desfachatados, rockeros sin serlo muy seriamente, con una mística de barrio contagiosa (a sus recitales los solía auspiciar un club barrial ficticio llamado “3 de Febrero”) tenían la capacidad de dedicarle canciones funky al Bajo (una zona de Tucumán que es muy parecida al Once) y calificarse como “pichi polentas”.
Sin embargo, las 3 bandas implotaron a principios de 2005. Durante el 2005 los proyectos serian de corta duración y estaría marcado por el retiro temporario de Patricio García de la composición.
El único grupo digno de mención es Proyecto Conzelmann, que comenzó siendo el outlet para las canciones de Juan Cruz, ex miembro de Nadando Croll y terminó convirtiéndose en una banda con todas las letras que, lamentablemente, murió muy joven y sin cumplir con todo su potencial. Solo una canción existe y es jirón demasiado pequeño para algo tan bueno.

A principios de 2006, las cosas se reactivarían gracias a algo que comenzaría como un juego o un proyecto con efímero futuro: Bruno pidiéndole a Juan Cruz grabar unas canciones en su computadora. A partir de eso muchos otros compositores, participantes de bandas antiguas y antiguos miembros de la escena se comenzarían a reunir en el departamento de un ambiente de Juan para grabar canciones con una precaria computadora Pentium 3. El resultado de todo ello sería “Monoambiente”. Primero solo un disco, luego un grupo suelto de personas reunidas para presentarlo, luego una banda desencadenada a llevarse todo por delante. El primer “Monoambiente” es un disco múltiple y atómico. Canciones pequeñas, cortas, producidas y grabadas con los mínimos recursos. Muchos cantautores, cada uno trayendo algo a la mesa. La analogía es New Pornographers, pero quizás la imagen más certera es la de un fogón sin connotaciones hippies.
A partir de ese disco se organizarían una serie de recitales en las que se establecerían lazos con bandas de Buenos Aires como El Mató A Un Policía Motorizado y Mujercitas Terror. Asimismo, produciría una mini reactivación (en San Miguel de Tucumán solo existen las mini reactivaciones) en el pop tucumano. A principios de este año comenzarían a grabar su segundo disco.

Mientras tanto, 2006 fue el año en que Juan Diosque comenzó a hacerse notar en el circuito indie de Buenos Aires, a base de sus canciones entrecortadas y con espíritu techno low fi y su desempeño como baterista de Daniel Melero.
Así llegamos al momento actual, en el que en San Miguel de Tucumán se siente una especie de vibración, con la producción musical más grande en años por parte de la escena (4 discos en un año!) y en Buenos Aires Klemm y Diosque son agrupados como una especie de avanzada del pop tucumano.

En primer lugar, el disco del Monoambiente, “La AM en la Efeméride Rural” es una pequeña maravilla. Grabado ya con el formato banda y con las capacidades compositivas de cada miembro mucho mas desarrolladas, el disco suena a la vez como el trabajo organizado de un grupo y como un grandes éxitos de la escena pop tucumana. Se mueven perfectamente entre los tonos newordianos de una canción como “El Bien Máximo”, la tristeza y gravedad de whisky de “El Desierto”, el cansancio y batería marcial de “El Mar”, el desparpajo de “El Bicho”, canción en la que se escuchan porteros, risas y llaves. Todos los temas tienen algo que recomendar y cada uno de los participantes es fundamental para la mezcla. Es un disco que se siente sobre todas las cosas como un trabajo de amor conjunto, como el producto de un grupo de gente confiada en su visión, incapaz de vivir sin plasmarla en sonido, desarrollando en sus canciones una manera de relacionarse con el mundo.

En segundo lugar, esta pronto a salir el disco de los Michael Stuart, un dueto fantástico que se caracteriza por sus letras que oscilan entre lo críptico, lo humorístico y lo conmovedor y por un estilo musical que es absolutamente personal. Una canción, por ejemplo, comienza con un teclado alegre y saltarín y baterías morosas y la letra dice “Te levantas / y vas a comprar el pan / para desayunar / cuídate del sol que te da cáncer y sida / ponete protector que también te da / sida”. ¿Su nombre? “El Sida”, obviamente. Otra canción llamada “La Mamadera”, instrumental, canaliza al Victoria Mil de los primeros años. También hay una versión de “El Desierto” que parece cantada por un marinero ruso en un submarino, desolado de tanto extrañar a su esposa.

En tercer lugar, quizás este sea el año que nos entregue un disco nuevo de Patricio García, después de mucho esperar. Apresado en el huracán Monoambiente, Patricio se decidió a juntar las canciones que acumuló desde la separación de Los Chicles (y algunas nuevas) y sacar un disco cuyo nombre, hasta el momento, es “Dios Me Dijo Que Ponga La Bomba”. Con el mencionado conjunto musical de banda soporte, estoy seguro que las canciones de Patricio sonaran increíbles. Algunas de ellas circulan en forma de demos y otras son completamente nuevas (incluyendo la maravillosamente nombrada “Demasiados Curas”). Es de esperar que este listo para finales de año.

En cuarto lugar, Diosque es ya casi una estrella del circuito indie porteño. Este cronista debe admitir que contaba con cierto prejuicio ante Juan Diosque, cuyas canciones fragmentadas y efímeras le parecían inconsecuentes. Pero “I Canción” me deparó agradables sonrisas y ahora solo puedo rendirme ante su talento. Diosque se especializa en hacer canciones que parecen incompletas o recortadas, justo cuando querés escuchar su estribillo, se termina. Asimismo, tiene la particularidad (que comparte con varios miembros de la escena local) de rescatar pequeños detalles cotidianos o ínfimos y entregar una línea hermosa. Una canción como “Federico García Calor”, con su descripción de la tarde en la que se toma sucoa y la noche en la que se bebe consumiendo gin es una directa heredera de las observaciones intrascendentes de Los Chicles en canciones como “Pibes Tristes”. Asimismo, Juan tiene una capacidad extraordinaria para grabar canciones “indietrónicas” que parecen armadas con un cordel de hilo y un poco de cinta scotch. Siempre hay una estética low fi que las recubre de siseo pero no evita que la frágil voz de Disoque sobresalga transmitiendo un caudal de emoción.
En quinto lugar, esta Klemm, otro grupo con el que tuve problemas en un principio. Se iniciaron como un experimento electrónico del Chueco Ferrer y Federico Carlorosi y les tomó un montón de tiempo llegar al formato banda. Sus primeras grabaciones traicionaban una esterilidad bastante poco atractiva. A partir del momento en que agregaron batería y bajo dos cosas comenzaron a confirmarse: primero, que el Chueco Ferrer es un GRAN cantante y segundo que su particular mezcla de canción romántica latinoamericana, rocanrol un tanto cabeza e indie suena confiadamente bien. Sus discos realmente no le hacen justicia, en vivo descollan. Y la última vez que estuvieron aquí hicieron “Callejear” de Los Chicles.

¡Y eso no es todo! También se puede mencionar a Roquenzo, nuestro geniecillo country noise. Un artista de los extremos que sacó un disco a finales de 2006 llamado “Malísimo”. Extrañísima mezcla de rockabilly y noise, cantado a grito (y corazón) pelado y con un cover de “Singing In The Rain” que hiela la sangre. O Max y Lowrey con su bizarra apropiación del hip hop y reggaeton, su capacidad performática, su veta literaria y sus canciones (como “Insolado”) extrañamente conmovedoras.

San Miguel de Tucumán pintado como lo describo parece un territorio interesantísimo, la vanguardia de una nueva escena. Pero estos grupos en la ciudad pasan casi desapercibidos. Su audiencia crece muy lentamente y generalmente esta formada por los mismos amigos de siempre a los que se incorporan, muy paulatinamente, nuevas redes sociales. Es una escena, si, pero endogámica e insular. Cuanto de eso se puede atribuir a la poca capacidad organizativa, a la idiosincrasia de una provincia y un ambiente social plagado por la falta de curiosidad o a la falta de recursos no lo puedo decir. Sin embargo, por momentos no importa demasiado. Los grupos pop han resuelto un problema fundamental: la producción. Al menos están dejando testimonio de una subcultura por momentos vibrante. Están grabando sus canciones, registrando sus recitales, dejando maquetas, fotos y artículos. Quizás esto sirva para que generaciones futuras observen un retazo de esta historia y tengan un modelo que seguir o contra el cual rebelarse.

Pero mas allá de estas consideraciones hipotéticas, el presente se impone: lo hermoso de lo que hacen estos chicos es que sus canciones parecieran crear un microclima en San Miguel de Tucumán que nos transporta a un universo paralelo. Un ambiente de continua creación y producción en el que uno puede refugiarse y sentir, por unas horas o minutos, que el calor no es tan tórrido, que el cielo se limpia y que casi vale la pena vivir en esta provincia bananera.
PD: Mas abajo hay un pequeño compilado que incluye a casi todas estas bandas a lo largo del período 1997-2007. Muchas no dejaron documento, ninguna grabación que pueda ser considerada oficial. Por ello es que algunas de las canciones han sido tomadas de registros inusuales: recitales y demos caseros. Espero puedan apreciar, a pesar de ello, lo que las vuelve especiales. Y si quieren comprar los discos del Monoambiente, Max y Lowrey, Roquenzo, Michael Stuart u otros artistas pop tucumanos, vayan a www.yoconvoz.blogspot.com, el sitio del sello manejado por ellos mismos, de manera absolutamente independiente, que los edita.
"A Northern Soul" - Diez años de Pop Tucumano (1997–2007).
www.global-art.com/fileadmin/audio/a_northern_soul-pop_tucumano_1997-2007.rar
o
www.zshare.net/download/3878691cdedd22/
1 Butterfly Oomph (Personality Crisis)
2 Tardes De Té (Los Chicles)
3 Sin Dinero (Estación Experimental)
4 Que Se Pudra Tucumán (Los Chicles)
5 Baile De Egresados (Norman Bates)
6 El Tiempo (Gibré)
7 El Drama De Siempre (JR Diosque)
8 Pibes Tristes (Los Chicles)
9 Pichi (Demelocotons)
10 La Canción De Las Campanas (Comando Peluchengue)
11 Edificios (Patricio García)
12 La AM en la Efeméride Rural (Ferrer) (Monoambiente)
13 Todo Insolado (Max y Lowrey)
14 Articles Fílmico (Masino) (Monoambiente)
15 I Wanna Marry A Lighthouse Keeper (Roquenzo)
16 El Bien Máximo (Palacio) (Monoambiente)
17 Hermana Teresa (Klemm)
18 Tijeras Chinas (Mejoralito)
19 El Insecto (Bruno Masino)
20 La Furia Del Metal (Michael Stuart)

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